Dinamo #3 - Climate Economics (Parte 1)
Contenidos de hoy
- Perspectiva
- Brand New Inc.!
- Casos vivos
- Claves del nuevo contexto
- Voces
Durante años imaginamos el cambio climático como el mundo de la película Interstellar: tormentas de polvo, cosechas perdidas, un planeta que se vuelve inhóspito en un futuro lejano.
Pero no ha hecho falta llegar tan lejos. Los fenómenos climáticos con su carácter caótico y heterogéneo nos indican ya en el presente una forma compleja de transformación de nuestra economía y sociedad de carácter cotidiano: en la factura de la luz, en la prima del seguro de hogar, en la planificación de dónde pasar el verano, en los flujos de refugiados climáticos que confundimos con migración, en el precio del trigo, en el coste del capital y hasta en la viabilidad operativa de los centros de datos que sostienen la economía digital.
El CO2, los grados y los plazos a 2050 siguen siendo magnitudes necesarias, pero ya no son suficientes para entender lo que está pasando. La concepción ciudadana y empresarial del cambio climático se ha conformado escuchando sobre negociaciones entre países para aceptar un grado más o un grado menos o con la imagen de un oso polar encima de un iceberg rodeado de agua; no hemos percibido suficientemente la dimensión de la seguridad económica de todo ello.
Por eso abrimos esta nueva serie, Climate economics, para explorar ese desplazamiento: del clima como problema ambiental al clima como variable económica y de seguridad de primer orden. Y empezamos por el frente donde ya es del todo visible: la energía.
Perspectiva
El debate actual pone mucho foco en la ventaja competitiva que tienen los países que están priorizando una nueva gobernanza energética en el contexto actual de tensión en los mercados del petróleo por los conflictos, especialmente en Irán y Ucrania.
Cabe profundizar la situación en España y examinar nuestra propia tesis: ¿en qué medida realmente el país está teniendo ventaja por su modelo energético? La pregunta qué queremos investigar aquí es si la competitividad de producir energía limpia y barata (real en España) se traslada a los usos finales.
Tres cuellos de botella
Existen tres principales cuellos de botella que se tienen que tomar en cuenta:
- La electrificación de la demanda. En un modelo donde la generación de energía renovable es mayoritaria, requiere CAPEX, financiación y velocidad de sustitución del stock de las instalaciones existentes funcionando con gas y diesel. ¿Quid de los particulares y empresarios ahora mismo en España? ¿Están en capacidad de hacer estas inversiones? Los datos invitan al optimismo: según la encuesta de inversión del BEI (EIBIS 2025), las empresas españolas tienen objetivos climáticos más ambiciosos que la media europea, invierten más en eficiencia energética y perciben el acceso a financiación como más fácil. El reto, más que la voluntad, es el ritmo y el tamaño: el desembolso inicial sigue pesando sobre las pymes y los hogares, que son los que más tardan en sustituir su stock.
- El “cannibalization effect” de las renovables. Describimos en la edición anterior precios mayoristas muy bajos en España. Estos niveles de precio pueden erosionar los ingresos de los generadores y requerir mecanismos de apoyo para que la inversión tenga sentido. ¿Por qué? Porque el precio de la electricidad se fija hora a hora, y la producción solar se concentra en las horas baratas (mediodía), cuando hay tanta oferta que el precio se hunde e incluso entra en negativo (solo en abril de 2026, España registró 138 horas con precios negativos), lo que obliga a los parques solares a pagar por verter su energía a la red. En cambio, de tarde y de noche, cuando el sol ya no produce, el precio lo marca el gas (presionado al alza por la guerra en Irán) o la hidroeléctrica cuando los embalses están llenos. El problema, en el fondo, es que el productor solar no captura el precio medio del día, sino el de las horas en que produce: según UNEF, el precio capturado por la fotovoltaica cayó de 76,1 €/MWh en febrero de 2025 a apenas 2,0 €/MWh un año después.
- El precio mayorista no es la factura final. Esta incluye elementos adicionales como peajes, cargos (entre otras cosas, primas a renovables antiguas, déficit de tarifa, etc.) e impuestos; hoy, según la OCU, el peso de estos elementos es considerable: solo los peajes y los cargos suponen el 40% de la factura eléctrica (y con los impuestos, más). Tras el apagón de abril de 2025 se puso en marcha un modo de operación reforzado para asegurar la seguridad del sistema, y el coste de los servicios de ajuste alcanzó un récord en marzo (0,0388 €/kWh).
España tiene precios mayoristas que siguen siendo de los más bajos de Europa, pero estos datos demuestran tres cosas:
- Esta ventaja es volátil y depende del gas y de la hidraulicidad (el pool pasó de 16,92 €/MWh en mayo de 2025 a 54 €/MWh un año después, más del triple).
- No se traslada limpiamente a la inversión, porque la canibalización está vaciando los ingresos de los propios generadores renovables.
- Convive con una factura final donde el 40% son costes regulados que pagan todos los ciudadanos.
Una ventaja real, pero condicionada
Nuestra tesis de una España como economía con costes energéticos estructuralmente bajos es válida en cierto contexto, pero choca con que dos de las variables que fijan el precio son exógenas y volátiles por derivar de riesgos de transición o físicos relacionadas con el cambio climático: el precio del gas (definido por la geopolítica) y las precipitaciones (expuestas a los riesgos climáticos). Y España no controla ninguna de las dos. En este contexto, cabe ser precisos con lo que de verdad volvería estructural la ventaja española:
- Almacenamiento. Romper nuestra dependencia del gas en las horas punta solo se consigue con almacenamiento (baterías, central hidroeléctrica de bombeo) que traslade la energía barata del mediodía a la noche. Y aquí es donde la ventaja podría volverse estructural: las baterías rebaten el principal argumento contra las renovables, que son intermitentes y obligan a mantener un respaldo de gas, porque permiten guardar el excedente solar del mediodía y usarlo cuando el sol ya no produce, aplanando justo las horas en que hoy el gas dispara el precio. Si España, que ya genera renovable en abundancia, le sumara una capa potente de almacenamiento y la optimizara con tecnologías avanzadas (e.g. IA para predecir y gestionar la demanda, computación cuántica para optimizar el despacho y la ubicación de esa capacidad), la ventaja dejaría de ser coyuntural (depender de que haya sol y embalses llenos) para volverse estructural: un sistema capaz de capturar el precio bajo y sostenerlo las 24 horas.
- Financiación del CAPEX. Esquemas de financiación a largo plazo para poder financiar los CAPEX con los ahorros generados a largo plazo (algo muy difícil por el desalineamiento de incentivos entre inquilino y propietario: cuando el que paga la inversión no es el que paga la factura).
- Los costes regulados. Parte de los cargos adicionales que se pagan en factura se explican por primas a las renovables más caras históricamente y que irán venciendo, así que podemos ser optimistas y pensar que la parte regulada sea estructuralmente menor a futuro.

Fuente: Fieldfisher, Battery Energy Storage Systems (BESS), abril de 2026.
La batalla por el relato
La pregunta central, la de saber cómo podemos aliviar la factura ahora mismo cuando estos costes no son comprimibles (lo demostró el apagón), es una decisión política: decidir quién debe pagar la herencia del sistema y la política energética. ¿Será el usuario de electricidad (modelo actual) o el conjunto de ciudadanos y empresas vía impuestos generales (donde paga más el que más tiene)? No es una cuestión técnica, sino una elección colectiva. Y esta elección se enfrenta a un riesgo: la calidad de la información sobre la que se decide. Quienes más pierden con la transición, los incumbentes del modelo fósil, tienen un incentivo claro a frenarla, y la vía más eficaz no es el debate abierto, sino enturbiarlo: sembrar dudas sobre el coste real de las renovables, atribuirles apagones, presentar la dependencia fósil como estabilidad. El historiador Nils Gilman describe en Foreign Policy una emergente “Guerra Fría eco-ideológica” entre un bloque verde liderado por China y un eje de petroestados, EE. UU., Rusia y Arabia Saudí, que ven la descarbonización como una amenaza existencial a su modelo.
El riesgo, por tanto, no es solo técnico ni financiero: es que la batalla se libre en el plano ideológico y de la desinformación, dentro y fuera de nuestras fronteras, y que la decisión se tome con un diagnóstico distorsionado.
Pese a este contexto, el apoyo ciudadano a la transición sigue siendo mayoritario (un 81% según Eurostat en 2025). El reto, como sostiene un reciente informe del ECFR, es traducir ese apoyo en política que tenga beneficios reales para la sociedad, dejando de presentar la descarbonización como sacrificio y austeridad para enmarcarla como un proyecto de soberanía y prosperidad. El ECFR llega a sugerir que la fractura entre lo fósil y lo eléctrico será una de las grandes divisorias políticas de las próximas décadas, como lo fue en su día la que separaba al trabajo del capital. Por eso entender bien estos números: de dónde viene el precio, quién paga qué, qué volvería estructural la ventaja, no es un ejercicio teórico: es la condición para decidir con criterio.
Brand New Inc.
Los riesgos de la transición (y los de no hacerla)
Si a nivel macro la complejidad es real, a nivel empresarial no lo es menos. En un contexto de tensión en los mercados, la transición está teniendo impactos directos en la cuenta de resultados de las empresas, y cabe entender estos impactos para informar mejor las decisiones a corto y largo plazo. Los agrupamos en dos familias, los riesgos de la inacción y los de la transición, porque ninguna de las dos es evitable; las tablas siguientes resumen cada riesgo y cómo mitigarlo.
Los riesgos de la inacción (quedarse en el modelo fósil):

Los riesgos de la transición (moverse hacia el modelo limpio):

Ninguna de las dos familias es evitable, y la inacción no es la opción segura que parece. Por eso el trabajo de las empresas no es elegir entre arriesgar o no, sino cuantificar ambas exposiciones y decidir el ritmo de su transición con criterio.
¿Y cómo es la empresa mejor situada para esto? El último State of European Tech de Atomico da una pista, al situar la transición climática como una de las tres transformaciones "una vez por siglo" del ecosistema europeo (junto a la IA y la salud), una que "definirá la competitividad de nuestras economías durante generaciones". No es una agenda paralela: el 18% del capital de riesgo europeo se dirigió en 2025 a clima y energía, la tercera mayor categoría de inversión. Y emerge un ángulo donde Europa puede liderar: el de la IA sostenible, modelos más eficientes y de menor huella energética por diseño, que convierten la situación europea (compromisos de descarbonización, presión regulatoria) en propuesta de valor. La empresa del futuro, en este marco, no es la que elige entre digitalizarse o descarbonizarse, sino la que entiende que son la misma palanca: usa la tecnología para gestionar su exposición energética, y trata la eficiencia (en electrones y en cómputo) como ventaja competitiva, no como coste de cumplimiento.

Fuente: Reimagining Museums for Climate Action / Studio JZ.
Casos vivos
En esta sección recogemos proyectos en curso y compañías del ecosistema de Dinamo.
#El primer sello climático para empresas digitales con Adigital. Adigital ha puesto en marcha el sello Digitalización Sostenible, la primera certificación climática diseñada específicamente para las empresas de la economía digital en España, apoyada en CO2pilot, una herramienta de Dinamo basada en IA que automatiza el cálculo y la gestión de emisiones y adaptada a un sector cuyas fuentes de emisión difieren de las de la industria tradicional. Para una empresa digital, la huella de carbono es ante todo una cuestión de energía (el consumo eléctrico de centros de datos, nube y computación), de modo que medirla y reducirla obliga a gestionar cuánta electricidad se consume y de qué fuente. La transición entra en estas compañías por el lado de la demanda, y precisamente en el sector cuyo apetito eléctrico más crece. Más en el comunicado de Adigital.
#Optimización cuántica para la transición con Multiverse Computing. La española Multiverse Computing aplica IA y optimización de inspiración cuántica a varios frentes de la transición energética. Su tecnología optimiza la integración de renovables en la red y la ubicación de baterías, aborda el almacenamiento y la flexibilidad del sistema (el cuello de botella de un modelo con mayoría renovable), y diseña gemelos digitales para abaratar la producción de hidrógeno verde. En paralelo, su herramienta CompactifAI comprime modelos de lenguaje hasta un 95% y recorta su consumo energético hasta un 75% sin perder precisión (según la compañía), permitiendo ejecutar IA en local con una huella mucho menor. Más en su página Green Transition.
#Mitiga Solutions: el riesgo climático convertido en dato. La barcelonesa Mitiga Solutions, spin-off del Barcelona Supercomputing Center, ha ganado South Summit Madrid 2026. Su plataforma EarthScan traduce la ciencia del clima en exposición cuantificada al riesgo físico (olas de calor, sequías, incendios, eventos extremos) mediante supercomputación y modelos de riesgo. Hoy, una parte de ese riesgo recae sobre el sistema eléctrico: las olas de calor que tensionan la red y la sequía que reduce la generación hidroeléctrica son, precisamente, las variables que hacen volátil el precio. Donde una parte mira la oferta de energía, Mitiga cuantifica el riesgo físico que la amenaza, y lo convierte en un número con el que las empresas pueden decidir. En mayo, publicaron un informe de enorme valor sobre la brecha de riesgo climático en España en el ámbito empresarial.
Claves del nuevo contexto
Brief de referencias para entender la transición energética como variable económica y los riesgos que trae consigo.
1️⃣ El shock de Irán dispara la compra de eléctricos (Bloomberg) — La guerra en Irán y la subida del crudo están acelerando la venta de coches eléctricos en buena parte del mundo: en el primer mes tras el inicio de los bombardeos, Francia, Alemania y Reino Unido matricularon 206.200 eléctricos, un 44% más que un año antes, y en Italia las ventas crecieron un 67%; la AIE prevé que los eléctricos alcancen cerca del 30% de las ventas mundiales de coches en 2026.
2️⃣ Carney quiere duplicar la generación eléctrica de Canadá (Bloomberg) — El primer ministro Mark Carney ha presentado una estrategia nacional para duplicar la generación eléctrica de Canadá para 2050, con un coste de expansión de la red que superaría el billón de dólares canadienses, repartido entre gobiernos federal, provincias y sector privado.
3️⃣ La hoja de ruta de digitalización e IA en energía de la UE (Comisión Europea) — Publicada el 2 de Junio 2026 , la hoja de ruta busca acelerar el despliegue de soluciones digitales e IA en áreas clave para la descarbonización, como la optimización de la red eléctrica, la eficiencia energética en edificios e industria y la flexibilidad de la demanda, y tiene en cuenta el consumo energético creciente de los centros de datos y cómo integrarlos de forma más sostenible.
4️⃣ Redes y flexibilidad: el nuevo cuello de botella del sistema eléctrico (IEA). El informe pone el foco en redes y flexibilidad como el gran reto de esta fase: más de 2.500 GW de proyectos de renovables, almacenamiento y grandes consumidores están parados en colas de conexión a la red en todo el mundo, y la inversión anual en redes tiene que subir alrededor de un 50% hasta 2030 desde los cerca de 400.000 millones de dólares actuales
5️⃣ La revolución de las baterías empieza a abaratar la factura (The Guardian) — Un reportaje sobre cómo el almacenamiento doméstico e industrial está cambiando la economía de las renovables: las baterías permiten guardar la solar del mediodía y verterla cuando el precio sube, rebatiendo el viejo argumento de la intermitencia. El caso de Australia es el más avanzado (tercer país del mundo en nueva capacidad, conexiones duplicadas en un año), y la consecuencia ya es medible: electricidad de red más barata.
Voces
“The path to affordability is electrification; the path to competitiveness is electrification; the path to net zero is electrification”
Mark Carney, primer ministro de Canadá (2026)